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La evolución de los eventos sostenibles

La sostenibilidad en eventos está cambiando: medir la huella de carbono, evaluar proveedores y aplicar la ISO 20121 permite responder a las nuevas exigencias de clientes y patrocinadores.
  • La obligación se ha estrechado, no ampliado: la Directiva Ómnibus I (UE 2026/470) deja fuera del ámbito de la CSRD a cerca del 90% de las empresas que antes estaban obligadas.
  • La presión se ha desplazado: ahora llega por la cadena de valor, los patrocinadores y las acreditaciones sectoriales, no por un mandato directo sobre los organizadores.
  • La norma de referencia sigue siendo ISO 20121, en su versión 2024, que ahora admite varias vías de demostrar conformidad y amplía el foco más allá de lo ambiental.

El giro regulatorio de 2026: lo que de verdad ha pasado

Durante 2024 y buena parte de 2025, el sector de eventos asumió que la ola de reporting obligatorio de sostenibilidad iba a llegar y a quedarse. En 2026 el escenario es otro.

El 26 de febrero de 2026 se publicó la Directiva (UE) 2026/470, conocida como Ómnibus I, que entró en vigor el 18 de marzo. Su efecto sobre la CSRD es una reducción drástica del ámbito de aplicación: solo quedan obligadas las empresas con más de 1.000 empleados y más de 450 millones de euros de facturación neta, y a partir de los ejercicios iniciados el 1 de enero de 2027. El plazo de transposición para los Estados miembros termina el 19 de marzo de 2027.

Conviene decirlo con claridad, porque circula mucha confusión: la CSRD nunca ha obligado a un festival o un congreso a reportar su huella de carbono por recibir financiación pública. La directiva aplica a empresas por umbrales de tamaño. Un organizador de eventos solo entra en su ámbito si su propia sociedad supera esos umbrales, cosa que en España ocurre en un número muy reducido de casos.

A esto se añade que la transposición va con retraso. Según el CSRD Transposition Tracker actualizado a 31 de mayo de 2026, solo tres países habían transpuesto la fase sustantiva de Ómnibus I, veintiuno se habían quedado en la directiva "Stop the clock", y seis, entre ellos España, no habían adoptado nada todavía.

Entonces, ¿por qué sigue creciendo la demanda de medición?

Porque la obligación directa se ha sustituido por presión indirecta, que en la práctica es igual de vinculante y llega antes:

  • Cadena de valor. Las grandes empresas que sí siguen obligadas necesitan datos de sus proveedores para construir su alcance 3. Si una marca patrocina o contrata tu evento, ese evento es un dato en su informe. Ómnibus I introduce además la figura de la "empresa protegida": una compañía con menos de 1.000 empleados puede rechazar peticiones de información que vayan más allá del estándar voluntario VSME. Es un escudo, no una exención de la conversación comercial.
  • Contratos de patrocinio. Cada vez más marcas incorporan cláusulas de reporte de impacto a sus acuerdos de patrocinio, porque necesitan justificar internamente el retorno no financiero de esa inversión.
  • Acreditaciones sectoriales. Federaciones y organismos deportivos e institucionales han desarrollado sus propios programas de exigencia ambiental, con auditoría independiente, al margen del calendario europeo.
  • Pliegos y financiación pública. Muchas administraciones incorporan criterios ambientales en la contratación y en las bases de subvención de eventos. Esto no es CSRD: es contratación pública, y varía por administración.

La conclusión operativa para un organizador es la contraria a la que se deduciría de la lectura fácil de la Ómnibus. No es "ya no hace falta medir". Es: el que te va a pedir los datos ya no es el regulador, es tu cliente y tu patrocinador, y te los va a pedir con menos preaviso y en su propio formato.

ISO 20121:2024: qué cambió realmente

La segunda edición de la norma internacional se publicó en abril de 2024, impulsada por el comité organizador de los Juegos de París, y se adoptó en España como UNE-ISO 20121:2024. No existe una versión 2025.

Los cambios relevantes para un organizador:

  • Distintas vías de demostrar conformidad. La norma contempla la autodeclaración, la validación por parte de proveedores y la certificación por tercera parte. Esto abre la puerta a organizaciones pequeñas que no podían asumir el coste de una certificación completa, sin que ello signifique que todas las vías tengan el mismo valor ante un patrocinador o una administración.
  • El cambio climático pasa a considerarse explícitamente como cuestión a evaluar por la organización.
  • Legado. La declaración de propósito debe detallar el legado del evento, y la política debe incluir un marco de objetivos a corto, medio y largo plazo.
  • Cadena de suministro con enfoque de riesgo, incorporando explícitamente a los patrocinadores que aportan productos o servicios como proveedores.
  • Lucha contra el greenwashing, buscando que las etiquetas de sostenibilidad ganen transparencia y credibilidad a lo largo de la cadena.

Ese último punto es el que más nos interesa, y explica por qué en Bluease repetimos que medir sin decidir es el nuevo greenwashing. Un dashboard con una cifra de toneladas de CO₂e no es un sistema de gestión. La norma pide evidencia de que esa medición cambió decisiones.

Un caso real: Rally Islas Canarias – Rally de España

El Rally Islas Canarias – Rally de España, única cita española del Campeonato del Mundo de Rallies de la FIA, obtuvo la Acreditación Medioambiental de Tres Estrellas de la FIA, el nivel máximo del programa. El certificado está fechado el 24 de abril de 2026 y lo suscriben Andrew Fraser, presidente del Comité de Sostenibilidad y D&I de la FIA, y Aiden Harper, presidente de la Comisión de Medio Ambiente y Sostenibilidad del Deporte. La 50ª edición se celebró del 23 al 26 de abril de 2026 con base en Gran Canaria, organizada por el Club Deportivo Todo Sport.

El nivel de Tres Estrellas, alineado con ISO 14001 y con las mejores prácticas ambientales corporativas, exige acreditar un sistema de gestión sólido, procedimientos internos robustos, equipos cualificados e indicadores de seguimiento verificables. La concesión se produce tras una auditoría realizada por un auditor independiente cualificado. Con ella, el evento entra en el reducido grupo de organizaciones del automovilismo mundial que alcanzan el nivel máximo del programa, creado por la FIA en 2011.

El trabajo que hay detrás incluyó plan de sostenibilidad, informe de seguimiento y cálculo de la huella de carbono del evento, realizados con consultoría especializada y aplicando estándares alineados con el marco del Gobierno de Canarias, más exigentes que las referencias europeas y peninsulares.

Lo que este caso enseña, y que es extrapolable: un evento con una huella estructuralmente alta puede alcanzar el máximo estándar de su federación. No porque la huella sea baja, sino porque el sistema de gestión, la trazabilidad del dato y la auditoría externa resisten el escrutinio. La acreditación no premia la cifra, premia el proceso.

Qué ha cambiado de verdad entre 2024 y 2026

Ámbito20242026CSRDEn despliegue por oleadas, expectativa de alcance amplioÁmbito reducido por Ómnibus I: >1.000 empleados y >450 M€, desde ejercicios iniciados en 2027Transposición en EspañaCSRD pendienteSigue pendiente; España no había adoptado Ómnibus I a 31/05/2026ISO 20121Versión 2012Versión 2024: varias vías de conformidad, derechos humanos, clima, legado, responsabilidad digitalOrigen de la exigenciaExpectativa regulatoriaCadena de valor, patrocinadores, acreditaciones sectoriales, pliegos públicosNaturaleza del dato pedidoCifra de huellaTrazabilidad, metodología y evidencia de decisión

Cómo abordarlo en 2026: cuatro pasos

1. Medir desde el diseño, no al cerrar el evento

El valor de la medición cae en picado si llega cuando ya has firmado con todos los proveedores. Integrar el cálculo en la fase de diseño permite comparar escenarios y decidir con la cifra delante. En Bluease trabajamos el cálculo de huella según GHG Protocol, alcances 1, 2 y 3, con factores de conversión alineados con MITECO.

2. Establecer una línea base honesta

Sin una edición de referencia medida con la misma metodología, cualquier porcentaje de reducción que publiques es indefendible. La primera edición no es un fracaso: es tu baseline. Cambiar de metodología entre ediciones invalida la comparación, aunque mejore la cifra.

3. Evaluar proveedores con criterio, no con intención

La cadena de suministro es donde se decide la mayor parte del impacto de un evento, y ISO 20121:2024 la aborda con enfoque de riesgo. Nuestro sistema BluPoints puntúa a cada proveedor de 0 a 18 sobre 9 criterios, para que la elección sea comparable y documentable, no una impresión.

4. Convertir la medición en decisiones documentadas

Es el paso que distingue un sistema de gestión de un informe bonito. El módulo de Plan de Sostenibilidad de Bluease parte de un catálogo de 34 recomendaciones para competiciones deportivas y las vincula a indicadores ODS, de forma que cada medida quede trazada desde el dato que la motivó hasta el resultado que produjo.

Preguntas frecuentes

¿Mi evento está obligado a reportar su huella de carbono en 2026?

Casi con total seguridad, no por la CSRD. Esa directiva obliga a empresas que superen los umbrales de Ómnibus I (más de 1.000 empleados y más de 450 millones de facturación), a partir de ejercicios iniciados el 1 de enero de 2027. Distinto es que te lo exija un pliego de contratación pública, las bases de una subvención, un contrato de patrocinio o el programa de acreditación de tu federación. Esas obligaciones son contractuales o sectoriales, y sí son frecuentes.

Si no estoy obligado, ¿por qué medir?

Porque quien sí está obligado necesita tus datos. Las empresas dentro del ámbito de la CSRD deben construir su alcance 3 con información de su cadena de valor, y un evento patrocinado forma parte de esa cadena. También porque las acreditaciones sectoriales con auditoría independiente exigen indicadores verificables, y porque llegar a esa petición sin sistema montado significa responder con prisa y con datos débiles.

¿Qué certificación tiene más valor?

ISO 20121 sigue siendo el estándar internacional de referencia para sistemas de gestión de la sostenibilidad de eventos. En su versión 2024 admite autodeclaración, validación por proveedores y certificación por tercera parte. Cuál te conviene depende de a quién tengas que convencer: para un pliego público o un patrocinador corporativo, la verificación externa pesa más. En ámbitos federados, los programas propios de la federación, como la Acreditación Medioambiental de la FIA en automovilismo, pueden ser más relevantes que una certificación genérica.

¿Puede un evento pequeño hacer esto?

Sí, y la versión 2024 de ISO 20121 lo facilita al reconocer vías de conformidad distintas de la certificación completa, pensando explícitamente en organizaciones que no pueden asumir su coste. Lo que no escala hacia abajo es la exigencia metodológica: un evento de 400 personas necesita el mismo rigor en la trazabilidad del dato que uno de 40.000, aunque el volumen de datos sea menor.

¿Reducir la huella encarecer el evento?

Depende de dónde actúes. Hay medidas que reducen coste y emisiones a la vez, ajustar el catering al consumo real, optimizar logística, revisar contratos de suministro, y otras que son inversión neta. Lo honesto es evaluarlo caso por caso con datos del propio evento en lugar de prometer un ahorro medio. Si alguien te da un porcentaje universal de ahorro sin haber visto tus números, desconfía.

Conclusión

El relato de que 2026 es el año en que reportar sostenibilidad se volvió obligatorio para todos es cómodo pero falso. Lo que ha ocurrido es más interesante: la obligación legal se ha estrechado y, sin embargo, la exigencia real sobre los organizadores no ha bajado, porque se ha desplazado hacia quien firma los contratos.

Eso cambia el estándar de calidad del dato. Un regulador acepta un formato; un patrocinador que va a incorporar tu cifra a su propio informe pregunta de dónde sale, con qué metodología y quién la ha verificado. Ahí es donde la diferencia entre medir y gestionar deja de ser retórica.

En Bluease ayudamos a organizadores a medir su huella según GHG Protocol, evaluar proveedores con criterios comparables y construir un plan de sostenibilidad trazable hasta indicadores ODS. Porque medir sin decidir es el nuevo greenwashing.

Fecha de publicación:
17 January 2022